
Publicado en el Levante - EMV, el lunes 5 de enero de 2009 .
Lo importante en una crisis económica es por supuesto salir de ella y además en cómo proteger más y mejor a los ciudadanos durante su duración , sobre todo a los sectores más desfavorecidos de la sociedad .
Todas las crisis tienen un componente político , pero muy especialmente la actual , ya que fue producto de la ceguera de una derecha neoliberal americana con un fuerte contenido ideológico , que mantuvo como santo y seña de su actuación la no regulación del sistema financiero internacional . No se puede facilitar el despotismo de los mercados , cuando es dictado como dijo el ex canciller alemán Helmut Schmidt por “idiotas especializados” . Los mercados no tutelan el mundo pero distorsionan y reducen la capacidad de los gobiernos , lo que Oscar Lafontaine ha llamado “dictadura del monetariado” .
A pesar de la presión europea , los dirigentes norteamericanos se han negado repetidas veces a intervenir en los mercados financieros para evitar sus desajustes o por qué no decirlo , sus desmanes . El todopoderoso Alan Greenspan se opuso a todas las propuestas de una regulación prudente del sistema financiero . Y con un planteamiento más ideológico que económico , en la línea neocon , han defendido la autonomía de los mercados más allá de lo razonable , no han evitado la crisis y llegado tarde y mal a la búsqueda de soluciones .
Se puede estar a favor de una economía de mercado pero no de una sociedad de mercado , dada su incapacidad para alcanzar por si misma resultados sociales deseables . Hemos pasado de una economía local a una economía global sin reglas . Como dice el Premio Nobel de Economía , Joseph Stiglitz : “Todos abogan por una economía libre de mercado excepto en los campos que les atañen . Todos están en contra de las subvenciones excepto las que van destinadas a sus sectores . En los últimos veinte años hemos visto como la economía sometía a la política . Ha llegado ya el momento de que la política recupere la supremacía como instrumento de regulación social” .
En este escenario de crisis mundial generalizada lo más importante es rectificar y consensuar las medidas para regular en el futuro los desordenes bancarios , pero es de gran trascendencia proteger a la población ante una situación que retrae el consumo y origina un gran número de desempleados . Dado que la socialdemocracia aspira a la transformación mediante una acción redistributiva y una política solidaria ejercida desde y por el estado , se pone en evidencia a la derecha española que sólo ha sabido proponer la rebaja de impuestos y la flexibilidad laboral o sea , el despido libre , como fórmula para aliviar la situación empresarial .
Las medidas que el gobierno esta tomando no sólo para fomentar el empleo sino para proteger a las familias y a los parados , responden a una concepción socialdemócrata de la salida de la crisis : Evitar los recortes sociales , ayudas a las familias hipotecadas , recolocación de trabajadores desempleados , moratoria a los parados en el pago de sus hipotecas , ampliación de los plazos de las cuentas ahorro – vivienda , bonificación de los contratos a los desempleados con cargas familiares , deducciones fiscales para las familias de menores rentas , incrementos del salario mínimo y de las pensiones por encima del IPC etc. , son providencias encaminadas en ese sentido .
Es evidente que todos los grupos políticos quieren y desean una salida lo más rápida posible de esta crisis y que la rueda del crecimiento se mueva de nuevo , pero eso se puede hacer con más o menos drama social , con más o menos protección a los sectores más perjudicados , y en ese punto se encuentra la sensibilidad de un proyecto socialdemócrata , en que el coste social de la crisis sea el menor posible .
Alfonso Goñi Comendador
Economista
http://alfonsogoni.blogspot.com/









